Durante años, cuando se hablaba de absentismo laboral, la conversación se centraba principalmente en enfermedades físicas, accidentes o problemas médicos visibles. Sin embargo, la realidad actual muestra una situación diferente: los problemas relacionados con la salud mental se han convertido en una de las principales causas de ausencia en el trabajo.
Ansiedad, estrés crónico, agotamiento emocional, depresión o síndrome de burnout son algunas de las dificultades que están detrás de un número creciente de bajas laborales y ausencias prolongadas
Lejos de ser un fenómeno aislado, el absentismo laboral por salud mental refleja una necesidad urgente de comprender mejor el bienestar psicológico de las personas, así como el impacto que tienen los entornos laborales en él.
Desde una perspectiva preventiva, abordar este fenómeno implica ir más allá de los datos y analizar qué está ocurriendo en las organizaciones. Situación que nos preocupa especialmente en Eliza Project, y por la que creemos que tan necesaria es hoy la formación en el ámbito laboral.
Las bajas por problemas mentales se han incrementado un 72% desde 2020
¿Qué es el absentismo laboral?
Cuando nos preguntamos qué es absentismo laboral o qué es el absentismo laboral:
Nos referimos a la ausencia de una persona de su puesto de trabajo durante el tiempo en que debería estar desempeñando sus funciones
Estas ausencias pueden estar justificadas o no justificadas, ser ocasionales o prolongadas, y responder a múltiples factores; ya sean personales, organizacionales o sociales. Aunque tradicionalmente se ha asociado a cuestiones médicas o disciplinarias, hoy sabemos que la salud mental desempeña un papel cada vez más relevante en este fenómeno.
Por este motivo, comprender qué se considera absentismo laboral implica analizar no solo la ausencia en sí misma, sino también las circunstancias que la provocan.
El impacto de la salud mental en la asistencia al trabajo
La salud mental influye directamente en la capacidad de una persona para desarrollar sus actividades laborales de forma efectiva y sostenible. Cuando existen dificultades emocionales o psicológicas persistentes, mantener la concentración o simplemente la motivación necesarias para afrontar la jornada laboral puede convertirse en todo un desafío.
En muchos casos, las personas intentan continuar trabajando pese al malestar. Sin embargo, cuando los síntomas se intensifican o se prolongan en el tiempo, acaban surgiendo las ausencias recurrentes o bajas laborales que reflejan la necesidad de recuperación.
El absentismo laboral por enfermedad relacionado con la salud mental no suele surgir de manera repentina. Generalmente es el resultado de un proceso progresivo en el que se acumulan diversos factores, entre los que se encuentran las dificultades para acceder a recursos de apoyo adecuados (muchas veces por mero desconocimiento).
Principales causas del absentismo laboral por salud mental
Las causas del absentismo laboral son complejas y suelen responder a la interacción de factores individuales y organizacionales. Comprenderlas es fundamental para diseñar estrategias preventivas eficaces:
· Las cargas de trabajo excesivas acaban generando una sensación constante de desbordamiento. No sin razón, cuando las demandas superan de forma continuada los recursos disponibles, aumenta el riesgo de agotamiento emocional.
· La falta de autonomía o control sobre el propio trabajo tiende a generar frustración, así como en sensación de impotencia. Y es que las personas necesitamos percibir que tenemos capacidad de decisión sobre aspectos relevantes de nuestra actividad profesional.
· Los entornos laborales caracterizados por conflictos frecuentes o una comunicación deficiente son el campo de cultivo ideal para incrementar los niveles de estrés.
· La incertidumbre constante respecto al futuro profesional también es un foco de malestar psicológico. En este sentido, los procesos de cambio organizacional mal gestionados aumentan tanto la preocupación como la inseguridad.
· Las experiencias personales difíciles suelen influir en la capacidad de afrontar las exigencias laborales. Desde problemas familiares a situaciones económicas complejas o acontecimientos vitales estresantes; todos ellos aumentan la vulnerabilidad emocional.
Cómo identificar señales de riesgo antes de que aparezca el absentismo
Una de las estrategias más eficaces consiste en detectar señales tempranas de malestar psicológico antes de que se produzca una baja laboral.
Cambios significativos en el comportamiento, disminución de la participación, dificultades de concentración, irritabilidad frecuente o pérdida de motivación son indicadores de que una persona está atravesando una situación compleja
La detección temprana no implica realizar diagnósticos, sino desarrollar la capacidad de observar cambios relevantes y generar espacios donde las personas puedan expresar sus necesidades sin miedo al estigma o a consecuencias negativas.
A este respecto, las organizaciones que promueven una cultura de escucha suelen identificar estas situaciones con mayor rapidez, facilitando intervenciones preventivas que minimizan el impacto del problema. De ahí que la formación en entornos corporativos sea tan importante.
Cómo reducir el absentismo laboral desde la prevención
No pocas empresas se preguntan cómo reducir el absentismo laboral o cómo reducir el absentismo laboral en mi empresa. La evidencia muestra que las medidas más eficaces son aquellas que abordan las causas profundas del fenómeno y no únicamente sus consecuencias:
· La salud mental debe formar parte de la estrategia organizacional y no limitarse a acciones puntuales. Y es que cuando el bienestar se integra en la cultura de la empresa, las personas perciben que existe un compromiso real con su cuidado.
· Hablar abiertamente de salud mental contribuye a reducir el estigma. Algo esencial para facilitar que las personas pidan ayuda antes de que el malestar alcance niveles más graves.
· Los mandos intermedios suelen ser quienes detectan primero los cambios en el comportamiento de los profesionales. Contar con formación específica les permite identificar señales de alerta y actuar de forma adecuada.
· Un liderazgo basado en la empatía y la comunicación favorece la creación de entornos psicológicamente seguros. Está más que comprobado que este tipo de ecosistemas están asociados a menores niveles de estrés y absentismo.
· El descanso y la recuperación son elementos esenciales para la salud mental. Por eso mismo es tan relevante que las organizaciones respeten los tiempos de desconexión.
· La flexibilidad laboral ya es, sin duda y por derecho propio, la herramienta perfecta cuando se implementa de manera adecuada.
El papel de la formación en salud mental
La formación es una de las herramientas más potentes para prevenir el absentismo relacionado con problemas psicológicos.
Ya que cuando las personas comprenden mejor qué son la ansiedad, la depresión o el estrés crónico, resulta más fácil reconocer los primeros síntomas y buscar ayuda. Del mismo modo, los equipos adquieren recursos para acompañar a compañeros que atraviesan dificultades emocionales.
En centros educativos, residencias universitarias y empresas, los programas de formación permiten desarrollar competencias relacionadas con la regulación emocional, la comunicación, la gestión del estrés y la promoción del bienestar
El absentismo laboral por salud mental no debe entenderse únicamente como un indicador de rendimiento o de costes organizacionales. Es también una señal que invita a reflexionar sobre qué recursos tienen disponibles los profesionales a nuestro cargo para cuidarse.
A este respecto, las organizaciones más saludables no son aquellas donde nadie falta al trabajo, sino aquellas capaces de identificar el malestar a tiempo, así como ofrecer el apoyo adecuado. Y, de hecho, también las que generan las condiciones necesarias para que el bienestar psicológico se desarrolle de forma sostenible.
Para conseguirlo, cursos formativos como el que te ofrecemos en Eliza resultan fundamentales: porque adquirir estas herramientas preventivas y de comunicación son las que te ayudarán a construir equipos más sanos. Empresas más saludables.
Compañías capaces de captar y retener talento. Organizaciones donde los equipos estén a gusto desarrollando su carrera profesional, contribuyendo al éxito y bienestar de todos
