Formar a la plantilla en salud mental: la inversión más rentable para la empresa española

Por Carmen Labayen

La prevención es la estrategia más eficaz para atajar el aumento del coste del absentismo laboral por causas como la ansiedad o el ‘burnout’

Las bajas laborales por salud mental se han duplicado en 10 años en España

El absentismo laboral se ha convertido en un desafío de primer orden para España, que ya lidera el ranking europeo. Cada día, casi 1,6 millones de personas no acuden a su puesto de trabajo en nuestro país, generando un coste económico estimado de 32.000 millones de euros en 2025. En este contexto, las bajas por trastornos mentales y de comportamiento son las que más crecen, consolidándose como la segunda causa de baja médica y amenazando con cronificarse.

Las cifras son elocuentes: las bajas por motivos de salud mental superaron las 600.000 al año en nuestro país y se han más que duplicado en los últimos 10 años. Factores como el estrés laboral, el síndrome de burnout y la ansiedad han disparado estos procesos. Ante este panorama, surge una pregunta clave: ¿Cómo atajar el problema de raíz antes de que el trabajador acabe saliendo del sistema?

Una pregunta también interesante si tenemos que cuenta que  la duración media de las bajas laborales derivadas de los trastornos mentales es muy superior a la calculada para todos los diagnósticos de baja laboral en su conjunto, siendo 2,5 veces superior para el año 2023, según recoge el estudio «Salud mental y trabajo 2025» de la Unión General de Trabajadores (UGT).

Una inversión, no un gasto

Para Belén UreñaCEO de Eliza Project Mental Health, la respuesta está en la prevención. Lejos de ser un gasto, ‘formar a los mandos responsables para detectar señales tempranas de estrés, burnout o malestar emocional, es una medida esencial’, asegura. Según Ureña, esta estrategia tiene un «efecto directo en la reducción de ese absentismo laboral, que puede llegar hasta un 30 por ciento».

Los beneficios van más allá. Ureña destaca que estos programas generan «un mayor compromiso dentro de los equipos, mejoran el ambiente laboral e incrementan la productividad entre un 15% y un 30%. ‘Realmente podemos decir que invertir en prevención de salud mental es muy rentable’, subraya.

Las raíces del malestar laboral

Pero, ¿por qué ha crecido tanto el problema? Daniel Cohen, psiquiatra y director médico del proyecto, lo atribuye a una tormenta perfecta de cuatro factores. En primer lugar, ‘entornos laborales cada vez más exigentes’ donde la desconexión digital es una quimera. A esto se suma la ‘falta de equilibrio entre la vida laboral y personal’, la inseguridad laboral y, un punto clave, la ‘detección tardía del malestar‘.

En España y según refleja un estudio de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo de 2025 el 49% de los españoles declara que sufre presión de tiempo severa o sobrecarga de trabajo, el 27%  indica que existe mala comunicación o cooperación dentro de la organización, el 20% experimenta falta de autonomía o falta de influencia sobre el ritmo o los procesos de trabajo, el 10% de los trabajadores y trabajadoras españolas revelan sufrir acoso y este porcentaje se eleva hasta el 21% cuando el acoso o violencia se ejerce por parte de clientes, pacientes, alumnos….

Cohen explica que el problema a menudo pasa desapercibido ‘porque la persona no tiene las herramientas para poder detectar este malestar’. Se normaliza la tensión hasta que es demasiado tarde. ‘Cuando ya vemos que los domingos por la tarde, antes de empezar el lunes, ya estoy con una ansiedad anticipatoria, ya estoy nervioso, ya me cuesta dormir, realmente hay un problema que ya se ha instaurado’, advierte el psiquiatra.

Mujeres y trabajos relacionales o en peligro los más afectados

Las actividades que han registrado mayor porcentaje de bajas laborales debido a problemas de salud mental son, según señala el informe de UGT: el comercio; la hostelería; las actividades sanitarias y de servicios sociales; las actividades administrativas y de servicios auxiliares; la administración pública y defensa; así como la educación. 

En todas estas actividades, se trata con clientes, pacientes, personas usuarias o alumnado, algunas con trabajos que deben desarrollarse con plazos ajustados de tiempo o urgencias, en algunos casos surgiendo problemas de conciliación y de otro tipo, lo que «puede llegar a desencadenar en problemas de salud mental» subrayan. 

«La probabilidad aumenta en los trabajos que deben reconvertirse por ejemplo ahora con la irrupción de la IA o en los que están muy expuestos al trato intenso con terceros, incluido el sector financiero. Las mujeres jóvenes también sufren en mayor medida este tipo de trastornos que también afectan a hombres y a directivos», explica Ureña. 

Primeros auxilios para la mente

La solución que proponen desde Eliza Project es un programa de formación diseñado como unos ‘primeros auxilios en salud mental‘. No se trata de convertir a los empleados en terapeutas, aclara Cohen, sino de ‘dar herramientas a todas las personas para que puedan hacer esta detección precoz». La formación, dirigida a toda la plantilla por igual, aborda las patologías más comunes en el entorno laboral: ansiedad, depresión, abuso de sustancias y burnout.

El programa, que lleva casi un año en marcha, ha recibido una valoración muy positiva. ‘Es una formación muy práctica, basada en casos reales’, subraya Belén Ureña. Incluye la escenificación de situaciones con actores para ayudar a reconocer señales que a menudo se pasan por alto. El objetivo final es doble: por un lado, actuar antes de que el problema derive en una baja y, por otro, ‘acortar el tiempo de baja’ si esta se vuelve inevitable, siempre por medio de la prevención.

Al final, se trata de ‘humanizar la empresa’, añade Cohen, y de crear un ‘entorno agradable, sostenible y saludable para todos’. Una estrategia que, según Ureña, ‘únicamente redunda en un beneficio, tanto para el trabajador como para la empresa‘. En un momento en el que las compañías han situado la salud mental como una prioridad estratégica, la formación se posiciona como la pieza clave para atraer retener el talento y garantizar la sostenibilidad del sistema. 

Debe acompañarse siempre de políticas corporativas para mejorar las condiciones laborales, con objetivos realistas de trabajo, cargas de trabajo razonables y con una mayor autonomía y apoyo  a los trabajadores que también reducen el absentismo y sus costes que asumen al 50 por ciento las empresas y la Seguridad Social. 

Reducir el absentismo laboral es posible integrando la salud mental en la empresa

Por Belén Ureña

Abordar la salud mental como estrategia integrada a nivel corporativo, puede reducir significativamente el absentismo laboral que amenaza la competitividad de la empresa española. En la actualidad, España lidera el ranking europeo de absentismo laboral por incapacidad temporal. Cada día 1,5 millones de españoles no acude a su lugar de trabajo, de los cuales el 85% se encuentran en baja médica. Esta incidencia pone al empresario español al límite: el coste económico estimado para la empresa en 2025 es de 32.000 millones de euros, un 3% del PIB.

En este contexto, las bajas por trastornos mentales y de comportamiento son las que más crecen, tal y como constata el último informe de Impacto Económico del absentismo laboral (2019-2025) del Consejo de Economistas, con un crecimiento superior al 26%. Factores como el estrés laboral, el síndrome de burnout y la ansiedad han impulsado el alza de estos procesos, afectando de lleno a las empresas. Otro dato a destacar es la duración media de los procesos, que ha experimentado un aumento del 7,90% en 2024 a nivel nacional. Las bajas prolongadas son un auténtico reto, tanto para la reincorporación de los empleados, como para la estabilidad del sistema de Seguridad Social. Según la normativa aplicable, los procesos de Incapacidad temporal por causas comunes( ITCC) tienen una duración máxima de 365 días, prorrogables por 180 días adicionales. Sorprendentemente, los días de incapacidad temporal entre menores de 30 años tienen la salud mental como primera causa, con mayor índice de mujeres entre 20 y 30 años. No en vano, el consumo de fármacos antidepresivos ha aumentado un 50% en los últimos 10 años. Debido a la naturaleza psicológica como causa de la baja, cada vez más trabajadores permanecen en esta situación más allá de los 545 días, lo que obliga a las mutuas, es decir al sector privado,  a asumir los costes de la prestación. De hecho, muchas de éstas bajas prolongadas tienden a cronificarse en ausencia de una estrategia de reincorporación efectiva. La falta de atención temprana y el estigma asociado a los problemas psíquicos agravan la situación, dificultando el retorno al trabajo.

¿Qué está haciendo el Gobierno al respecto?,¿Qué políticas se activan desde la UE?

Hasta la fecha, no parece que las medidas gubernamentales vayan a ser un balón de oxígeno para las empresas sino que más bien, van destinadas a pasar la “patata caliente” a las mutuas para disminuir los costes de la Seguridad Social. Actualmente, los Ministerios de Sanidad y Trabajo trabajan para que enfermedades mentales relacionadas con el trabajo: depresión, ansiedad y estrés sean reconocidas como una contingencia laboral. Y esto lejos de ser una solución, puede agravar la situación para el sector privado ya que,  la línea para evaluar la relación entre un estresor laboral y el trastorno mental no puede probarse clínicamente al cien por cien y el fallo final queda a merced de un juicio de probabilidad razonada. Los médicos, ponen de manifiesto que resulta difícil distinguir entre lo que es estrés laboral,  de otras preocupaciones derivadas de la incertidumbre alrededor del empleo, la vivienda, la cesta de la compra… en la que viven una gran mayoría de personas en edad de trabajar. Corrobora ésta realidad, el estudio realizado por Mutua Madrileña con la Confederación Salud Mental España, donde el 74,7% de los españoles creen que la salud mental ha empeorado y reconocen las dificultades económicas (91%), la incertidumbre ante el futuro (89%) y la presión y exigencias y estrés del día a día (88%) como razones detrás de este declive. El criterio médico, enmarcado en este entorno, prima la salud del paciente y para no asumir ciertos riesgos, se acaban prolongando las bajas tal y como muestran las cifras.

Por otro lado, en el ámbito de la Unión Europea, tampoco parece hasta el momento, que programas como MH4HRM, dotado de 400.000 euros, destinado a canalizar ayudas para las empresas en el ámbito de la prevención de la salud mental, puedan ser suficientes. 

En este escenario, una vez más, toca a los empresarios, coger el “toro por los cuernos”  para afrontar este problema, con medidas preventivas integradas en la gestión del talento. Aunque queda mucho camino por recorrer, más allá de nuestras fronteras, hay empresas que ya lo están haciendo, con impacto muy positivo en su cuenta de resultados. Por citar un ejemplo, la firma Unilever, imparte  formación de primeros auxilios en salud mental, promoviendo un diálogo abierto que rompe tópicos clásicos. Desde su implementación, la compañía ha visto reducido el absentismo laboral por causas de salud mental, un 25%.  Además, encuestas internas reflejan que un 80% de los empleados se encuentran más activos con su trabajo y con mayor confianza en sus roles contribuyendo así a un incremento del 12% de la productividad global en las áreas mas estratégicas de la Compañía.

En Deloitte los empleados reciben entrenamiento para apoyar y ayudar  a sus compañeros a afrontar dificultades que plantean las patologías mentales. Adicionalmente, se organizan talleres sobre salud mental y se ofrece acceso a servicios confidenciales de terapia. Este planteamiento ha reducido significativamente las bajas laborales por salud mental  en un 15%  a la vez que ha incrementado un 30% la satisfacción de los empleados. El efecto transformador de estas medidas en cifras: los equipos donde se han implementado, incrementan su productividad en un 10% respecto a los demás.

Por citar un último ejemplo, Microsoft ha integrado la salud mental dentro de su estrategia corporativa con programas de asistencia al empleado que ofrecen terapia confidencial y gratuita para casos de necesidad temporal así como servicios de escucha activa. Encuestas internas revelan un incremento de la productividad del 15% en las áreas donde se han implementado estas medidas.

Estos modelos, subrayan la profunda huella que los programas de formación, prevención y actuación en salud mental generan en los lugares de trabajo. La empresa, como centro neurálgico de desarrollo social,  afronta esta labor, de cuidado y protección, al tiempo que mejora su cuenta de resultados y la captación de talento.  Según un estudio de PWC y la Fundación Transforma España, los jóvenes priorizan  en un 80% trabajar en empresas con propósitos y valores claros y en un 78% valoran más la flexibilidad y bienestar, que el salario y la estabilidad laboral tradicional. El estudio ahonda en las motivaciones,  indicando que más del 50% se comprometería con una organización que contribuya al bien común y que genere un impacto positivo a su alrededor. A su vez, los más jóvenes, se ven atraídos por una gestión directiva, basada en la escucha, la empatía y la accesibilidad y no por estructuras jerárquicas verticales, del ordeno y mando.

En España hay ya empresas implementando este tipo de mejoras a pesar de que sigue siendo un tabú hablar abiertamente de patologías mentales y sus síntomas. Son cada vez más las organizaciones que toman partido  por  formar a sus empleados en la prevención que, de acuerdo con la experiencia acumulada, es la pata esencial de transformación donde la empresa desempeña un papel fundamental. Es hora de alinear el cuidado de la salud mental con visión, misión y resultados de la empresa española